viernes, 11 de octubre de 2013

Gravity

2013, Estados Unidos.
Alfonso Cuarón.

Salgo de ver Gravity con una extraña sensación ¿Me ha gustado la película? No sabría responder a ciencia cierta. Esto sucede en ocasiones cuando, a causa del boca a boca y las buenas críticas, tienes unas expectativas enormes. Tan sólo una cosa tengo clara: me esperaba más.

Desde luego, Gravity consigue desde el principio cortarte la respiración. La angustia se apodera de ti en bastantes puntos de la película en los que resulta imposible no sufrir. Una excelente recreación del espacio y del accidente que sufren los astronautas acompañados de unos magistrales recursos que muestran el infierno de la protagonista los minutos posteriores a la colisión. Inquietante y algo mareante, nos adentramos en el espacio y padecemos como un personaje más. Los efectos especiales son fascinantes, sentimos estar viendo una película en 3D incluso tratándose de 2D, la aproximación más lograda al espacio de la historia.
Lo que no me convence sin embargo son los diálogos: demasiado informativos, poco naturales, caen en un cliché que no pude pasar por alto. Las constantes conversaciones entre los protagonistas que pretenden ser la parte sensible de la historia, no hacen más que entorpecer la naturalidad de la trama. Además, el personaje encarnado por George Clooney no convence. Se trata de la figura del graciosillo y del héroe absoluto fusionados en una figura poco creíble y demasiado estereotipado, desde el primer momento sabes cómo actuará y qué dirá. Sandra Bullock en cambio encarna una figura más humana, con debilidades y fortalezas expuestas al máximo en un momento de peligro extremo. Sin embargo, se producen también muchos momentos en los que se dicen las típicas frases gloriosas de turno que pretenden dar lecciones de vida: "Quién no arriesga no gana", "No me rendiré, por ti" "No debes tener miedo a vivir, tienes que enfrentarte a la vida" y un largo etc. Temas y temas que una buena película te enseña a través de sus tramas y que en Gravity han tenido al necesidad de verbalizar hasta bombardear al espectador... por si no queda ya bastante claro de qué trata la película.

Gravity habla de superación personal, de fuerza interior y de ganas de vivir, también de la soledad del ser humano.
Dejando a un lado el más que utilizado recurso de recibir la respuesta al problema a través de una revelación divina, Gravity ofrece un final conmovedor y lleno de fuerza donde el espectador vuelve a respirar tras hora y media de conmoción.


No digo que no sea una buena película, sin duda es una idea con mucho potencial que consigue fácilmente sumergirte en la historia y viajar olvidando tu entorno real. No obstante, creo que está poco trabajada en cuanto a diálogo y resolución se refiere, lo que hace que tan sólo se quede en el intento de ser una obra maestra.



Alba Guillén.

jueves, 10 de octubre de 2013

En tierra de sitcoms

De toda la nueva hornada de series que nos ha traído este año la televisión americana encontramos tres sitcoms que destacan sobre las demás (hay mucha paja y mucho “humor moderno” que encaja mejor en los noventa que en este siglo). Las tres que se salvan de la quema para un servidor son The Michael J. Fox Show, Brooklyn Nine-Nine y la magnífica Hello Ladies.
La primera nos cuenta la historia de Mike Henry (Michael J. Fox), un presentador de televisión enfermo de Parkinson que decide volver a trabajar tras dejarlo por motivos de salud y de cómo su familia trata la enfermedad a diario. La serie está, sin duda, inspirada en la vida del actor, al que le fue diagnosticado Parkinson hace 22 años.
La mezcla de humor negro y humor blanco de esta sitcom está perfectamente equilibrada y, aunque algunas escenas no sean lo divertidas que deberían llegar a ser, lo cierto es que en lo general, el sabor de boca que deja es bueno. Y ojo con el personaje que interpreta Wendell Pierce (The Wire, Treme, Suits…), de lo mejorcito de la serie. 
La segunda que se salva tras la visualización del piloto es Brooklyn Nine-Nine. Estamos hartos de los dramas policiales rápidos, que en 42 minutos exprimen, resumen y resuelven el caso, series hechas para hacer creer a la gente que deben estar tranquilos por la actuación policial. Pero lo que no es común es encontrar una sitcom policial. Y si, además es buena, bienvenida sea. 
Es el caso que nos detiene, una comedia de los creadores de Parks and Recreation, en la que el detective Jake Peralta (Andy Samberg, conocido por sus actuaciones en Saturday Night Live y por sus videoclips junto con Justin Timberlake) es el perfecto policía pero tiene un fallo, su falta de madurez. Para hacer más amena su estancia, apuesta con la detective Amy Santiago quién hará más detenciones. Si ella gana, él le da su coche. Si él gana, la llevará a una cita. Es la serie perfecta para alegrarte un domingo.
Y finalmente la mejor comedia estrenada hasta la fecha es Hello Ladies. Su creador, Stephen Merchant, se adentra por primera vez en un proyecto sin su inseparable Ricky Gervais (The Office, Extras, The Ricky Gervais Show…) y lo hace nada más y nada menos que de la mano de HBO.
Stephen es un adinerado inglés simplón que se muda a Los Ángeles para encontrar el amor de su vida. Pero lo de ligar no es lo suyo, ni de lejos. Se trata de una comedia típicamente inglesa, en la que el protagonista alcanza su meta a través de sufrimiento y palos. Pero si la vida no es sufrimiento y palos, que venga otro a contarlo, que yo me quedo con la versión de Merchant.

Francisco M. Pérez. 

miércoles, 9 de octubre de 2013

Mi primera boda

2011, Argentina.
Ariel Winograd.

Una boda con ambiente cargado, una constante confrontación entre los prometidos y un novio que pierde el anillo de bodas en el momento menos oportuno. Toda la película gira entorno a una boda poco convencional y en una lucha contrarreloj por encontrar el anillo antes de que nadie se de cuenta.

Una comedia ligera que hace mantener una sonrisa en la cara pese a que no logra la carcajada. Los personajes en ocasiones rozan lo estereotipado pero se mantienen un una linea bastante real con diálogos cotidianos y cómicos. Los acontecimientos no aportan nada nuevo pero funcionan igual que funciona la mítica guerra de sexos que disputan los protagonistas. Es interesante ver cómo cada uno expresa sus sentimientos mirando a cámara, un recurso fresco que aporta comicidad, más que lo hechos en sí.

Para mi gusto la película arranca con un planteamiento potente y pierde fuerza a medida que pasan los minutos pero manteniendo un cierto nivel de interés. Cuesta captar sin embargo ciertas acciones del protagonista que parece estar más interesado en no enfadar a su prometida que en casarse hasta que se produce un giro bastante sospechoso que, si bien ayuda al guión a solucionarse, no ayuda a que sea coherente.

Todo desencadena en un final que pierde todo punto cómico para asemejarse a una comedia romántica donde todo es casual y donde el happy ending predomina. Esta gran carencia de un guiño cómico o algo que haga que se mantenga lo que se nos había vendido hace que la película flaqueé en el último instante.

Buenas actuaciones, entretenida y con fuerza en algún diálogo pero algo floja en cuanto a intenciones y en pretender dar "profundidad" a un género que no le pertenece.


Alba Guillén.



martes, 8 de octubre de 2013

Broadchurch

En los años noventa llegó a las televisiones de todo el mundo una serie que versaba sobre un asesinato en un pueblo americano. Twin Peaks puede que sea, junto con Lost, la serie más comentada de la historia, habiendo convertido en coletilla la pregunta “¿Quién mató a Laura Palmer?”. Ahora, más de veinte años después, nos llega de la mano de la británica ITV una serie que, salvando las distancias, se asemeja a su predecesora en cuanto a la trama principal (pero no olvidemos que Broadchurch no es David Lynch).

En una playa junto a un acantilado en Broadchurch, un pequeño pueblo de Reino Unido, Danny Latimer, un niño de once años, aparece muerto. El caso es asignado al Inspector Alec Hardy (ojito con David Tennant, para muchos el único y verdadero Doctor de la serie Doctor Who), que investiga desde un punto de vista más alejado de la acción, ya que no es habitante de esta pequeña población. A su vez, colabora con la detective Ellie Miller, que sí es oriunda del lugar y amiga personal de la familia Latimer. 

La serie discurre en un lapso de 55 días en los que vemos cómo un pueblo pequeño puede llegar a concentrarse alrededor de un asesinato. Cortinas que se abren al pasar la familia del niño, periodistas de periódicos locales que, durante unos días, dan un salto a primera plana, sacerdotes que callan más de lo que hablan y secretos, muchos secretos.

Pero esta serie tiene un fallo garrafal, de esos que arruina una historia magnífica. ¿Nadie le ha dicho a Chris Chibnal, el creador, que para desviar la atención de un personaje como el asesino, se le tiene que crear una trama totalmente diferente? Es algo de manual, de primer curso de guión. Si no fuera por este detalle, la serie sería de sobresaliente, pero por este pequeño aspecto, para un servidor cae en picado y no llega a notable. Porque, señores escritores, a nadie le gusta saber quién es el asesino en el episodio uno.


Francisco M. Pérez.

miércoles, 2 de octubre de 2013

La redención del antihéroe: Breaking Bad.

Entrada con Spoilers del final de la serie Breaking Bad.

El pasado domingo fue emitido el capítulo final de una serie que ya es historia de la televisión. Aclamada por crítica y público, VinceGilligan nos ha narrado a través de cinco temporadas la que para muchos ya es la mejor serie de la historia. 

Todo comenzó en el año 2008, cuando el profesor de química Walter White (Bryan Cranston) es diagnosticado con cáncer y, para poder pagar su tratamiento, decide que es momento de cocinar metanfetamina. Para mover su magnífico producto, el señor White pide ayuda a un antiguo alumno, JessePinkman (Aaron Paul), un joven que lo único que ha hecho en su vida ha sido tomar una mala decisión tras otra.

Pero mucho ha llovido desde entonces y ahora nos encontramos con un señor White que se hizo con el negocio de la metanfetamina y se convirtió en Heisenberg, el diablo en persona. Su familia le ha repudiado y Jesse, su único amigo, lo único que siente hacia él es miedo.

Porque de eso trata el capítulo final de BreakingBad. Del miedo. Del miedo que siente Walt al ver llegar su hora, del temor que tiene de acercarse para despedirse de su familia, de su propio hijo que le ha deseado la muerte. Del terror de Jesse hacia todo lo que le rodea, un mundo en el que entró por su propio pie y del que necesitaba salir como fuese. 
Y es el señor White, aquél que años atrás introdujo a Jesse por primera vez en una caravana para enseñarle la fórmula de la cocción de la metanfetamina, el mismo que tiempo después se redime de sus pecados en un ajuste de cuentas tarantiano y logra salvar a Jesse, para sacarlo del mismo mundo en el que lo sumergió, demostrando que queda algo de la persona que una vez fue. 

Una persona que a través de cinco temporadas hemos visto cómo se ha ido convirtiendo en diablo paso a paso, matando, engañando a su familia e infundiendo el miedo allá por donde iba. Porque por donde Heisenberg pasaba, no crecía la hierba. Pero en su final, tras aceptar su situación con su familia y obtener su redención, abandona el mundo de la única manera que el diablo podría hacerlo. Porque sólo el diablo puede acabar con el diablo.


Francisco M. Pérez.