martes, 31 de diciembre de 2013

lunes, 30 de diciembre de 2013

Carrie

2013, Estados Unidos.
Kimberly Peirce.

Carrie White, una adolescente a la que sus compañeros humillan constantemente, posee poderes psíquicos que se manifiestan cuando se siente dominada por la ira. El día del baile de graduación la situación llega a ser insoportable. 

Partiendo de la base de que los remakes son una abominación y pérdida de tiempo, Carrie resulta sorprendentemente notable pero innecesaria.

¿Que necesidad hay de tocar un gran clásico del terror? Este remake puede llegar a gustar a las nuevas generaciones que opinan que el cine clásico es un "rollazo" y descubran ahora lo que es capaz de hacer una adolescente con poderes telequinéticos y un poco de sangre de cerdo. No obstante, nadie que haya visto la original podrá entusiasmarse con esta nueva adaptación.

Carrie es respetuosa con con la original y lo único que altera es el tiempo (ahora vemos un instituto y un ambiente más contemporáneo) y exterioriza y realza la humanidad de la joven. En la película original observamos a una adolescente aterrorizada por sus compañeros y su madre. Carrie es inocente y vulnerable, y cuando siente que el universo ha conspirado para reírse de ella una vez más, no duda en aniquilar a quien sea. Pese a todo, el espectador ve a Carrie como víctima en todo momento, ya que durante la hora previa ha sufrido un infierno junto a ella. En esta nueva entrega, han tenido la imperiosa necesidad de mostrar que Carrie es buena persona alterando sus decisiones y creando menos muerte de la debida al igual que se nos hace gala de su arrepentimiento posterior. Estas pequeñas variaciones más que favorecer al personaje le dan un toque de personaje cliché.

Otro aspecto negativo ha sido la elección de la protagonista y querer adornar la sencillez que nos muestra la primera película. En la famosa escena final, la protagonista original bañada de sangre consigue poner los pelos de punta con tan solo poner cara seria y mantener la mirada fija. Sin embargo, han decidido seleccionar a la dulce y guapa Chloë Grace Moretz que necesita poner caras excesivamente extrañas (y en ocasiones orgásmicas) para que de un poquito de "miedo". Por otra parte, encontramos a una escalofriante y perturbada Julianne Moore que interpreta muy bien su papel y protagoniza las escenas más angustiosas del film.

No es una película obligada, como ningún remake, pero vale a pena ver este clásico adaptado a nuestros tiempos que aterroriza y conmueve a la vez. Bajo todo pronóstico, han sabido hacer de esta obra algo digno de ser visto de nuevo.




Alba Guillén.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Diana

Un romance secreto entre la princesa Lady Di y el doctor Hasnat Khan, de quien se dice que fue el amor de su vida. Al parecer, Diana conoció a Hasnat en 1995 e iniciaron una relación de unos dos años, tan seria que Diana incluso pensó en convertirse al Islam.

Diana es tan sumamente aburrida como innecesaria. Pasan minutos en los que se retracta a una Diana que quiere ser independiente y comenzar una vida nueva lejos de la realeza. Claramente el objetivo de la película es humanizar a la princesa y convertirla en la víctima de una vida que nunca le fue fácil. No obstante, todo gira en torno a un amor imposible (dada su condición y las consecuencias que comporta) dejando así a un lado todo lo que parece prometer el film en un inicio. Una historia de amor repetitiva y aburrida que carece de interés ya que en ningún momento logra conmover y convencer.  

El sin sentido de Diana aumenta hasta llegar a un punto en que ni conoces al personaje ni empatizas con la historia. La protagonista muestra acciones incoherentes que más que halagarla le deja en evidencia ante un espectador que a no sabe que pensar de la princesa. Finalmente se asoma un ápice de ese victimismo que se pretende: el acoso de la prensa que imposibilita que Diana pueda tener la nueva vida que ansía. Pese a esto, se trata solo de unas pequeñas pinceladas que no ayudan a remontar un film más que muerto.

En resumen, resultan sospechosas las intenciones de este biopic que ni dibuja bien a su protagonista ni recrea contexto y entorno adecuado. Es triste que la película que honorifique a un personaje tan reconocido sea de tal calibre y que se nos muestre la parte más humana de Diana de un modo tan torpe y pobre. 

Podría tratarse de una película cualquiera con otros personajes no reconocidos ya que no deja de ser una tipiquísima historieta de amor imposible que incluso se queda muy atrás del género. ¿En qué estaba pensando realmente el director?


Alba Guillén.


martes, 24 de diciembre de 2013

James Gandolfini: Tribute to a friend.

El pasado domingo HBO estrenó en prime time su documental “James Gandolfini: Tribute to a friend”, en el que amigos y compañeros de trabajo del desaparecido actor relataban historias que habían vivido juntos.
Como muchos sabrán, el actor James Gandolfini murió en julio de 2013 en un viaje familiar a la ciudad de Roma. En su día la noticia supuso un revuelo debido a la gran fama del actor, que alcanzó la categoría de mito gracias a su magnífica interpretación de Tony Soprano, de la serie The Sopranos. Decía su creador, David Chase, que la mirada de James Gandolfini te atrapaba, y que sus ojos expresaban más que la mitad de las estrellas hollywoodienses. Por este papel consiguió, entre otros premios, un globo de oro y tres emmys.
Y según nos cuentan sus compañeros de trabajo en The Sopranos, “Jimmy” era el primero en llegar por la mañana, deseando empezar. Uno siempre tiende a comparar y a asemejar al actor con el personaje que representa, pero sus compañeros nos muestran a un James Gandolfini sonriente, bromista y muy trabajador. Entre escena y escena siempre repasando el guión o bromeando con sus compañeros. La verdad que, habiendo visto hace poco por segunda vez la serie, uno se da cuenta de la calidad interpretativa de todos y cada uno de los actores. Según ellos, la motivación les llegaba viendo trabajar a James, puesto que sabían que era una serie que iba a pasar a la historia como una de las mejores y por ello se esforzaban al máximo en cada escena. The Sopranos era James Gandolfini y así lo muestran todos sus compañeros (el momento en el que Edie Falco a.k.a. Carmella Soprano recuerda al desaparecido llega realmente al corazón).
Pero no sólo hizo esta serie. Alba nos criticó hace poco su última película Sobran las palabras en este enlace. Como se nos muestra en este documental, su compañera de reparto Julia Louis-Dreyfus también nos da una versión de cómo se hicieron amigos inseparables en apenas pocos meses de rodaje.
Pero si algo desconocía de James Gandolfini era su acercamiento al mundo del documental. En este tributo nos hablan del que dirigió sobre los soldados heridos en la guerra de Irak. Él mismo junto con su compañero de reparto en The Sopranos Tony Sirico se desplazaron hasta Irak en pleno conflicto bélico para conocer de primera mano a los soldados, para alentarlos y darles su apoyo. Es la parte más emotiva del documental sin lugar a dudas.
Pues ya seáis o no fans de The Sopranos, o del mismo James Gandolfini os aconsejo el visionado del tributo de HBO. Yo como fan disfruté de lo lindo.


Francisco M. Pérez. 

lunes, 23 de diciembre de 2013

Frozen

2013, Estados Unidos.
Chris Buck, Jennifer Lee.


Cuando una profecía condena a un reino a vivir un invierno eterno, la joven Anna, el temerario montañero Kristoff y el reno Sven emprenden un viaje épico en busca de Elsa, hermana de Anna y Reina de las Nieves para poner fin al gélido hechizo. 

Walt Disney regresa pisando con más fuerza que en las últimas ocasiones con una fascinante adaptación del cuento La reina de las nieves. Y es que por fin vemos algo con el tradicional sello de Disney que mantiene parte de la esencia que lo caracteriza: Un Reino, una princesa protagonista, una pegadiza narrativa musical, un llamamiento al amor idealizado y un extraordinario mundo de fantasía. Pero a diferencia de las películas pioneras de la productora, Walt Disney hace tiempo que opta por el sketch como principal atractivo. Frozen ofrece un humor avispado y eficaz. Los personajes tienen chispa y carisma, destacando la brillante presencia de Olaf, un adorable muñeco de nieve que pese a ser secundario, consigue el cariño incondicional del espectador.

No obstante, es innegable que los tiempos cambian y así nos lo hace saber Frozen a través de una clara ideología más abierta y actual. El papel de la mujer coge fuerza y, pese a seguir creando a dulces princesas, éstas son más independientes y aspiran a algo más que casarse y esperar que un hombre las rescate. Destacado final que pese a seguir el esquema esperado, sale de lo tópico para sorprender y reinventarse en cierta manera.

Recomiendo enormemente esta pequeña joya que hará reír y soñar a los pequeños y aportará nostalgia y alegría a los mayores.


Alba Guillén.